Mensajes de un sabio: Entrevista con Garchen Triptrul Rinpoche


Más de 300 personas tuvieron el privilegio de conocer en la montaña de Cóndor Blanco a su Santidad Garchen Triptrul Rinpoche, quien visitó la reserva ecológica del 10 al 18 de enero de 2016 para dictar el seminario “Mahamudra”, abierto al público. El viaje es parte del fruto del trabajo que se viene realizando a través del centro budista de la misma Organización liderado por Lama Dorje, discípulo del Garchen. A las 4 de la tarde del domingo 10 de enero de 2016, dos hileras de 150 personas esperaban en la reserva de Cóndor Blanco la llegada de una de las grandes leyendas del Tíbet, su Santidad Garchen Triptrul Rinpoche. Su eminencia Garchen Rinpoche es un lama de la tradición Drikung Kagyu del budismo tibetano. Fue reconocido como un Alto lama encarnado en el Tibet por el anterior sostenedor del linaje Drikung Kyabgon Zhiwe Lodro. A la edad de siete años ingresó en el monasterio Lho Miyal, del cual fue el abad a partir de los once años. Estudió y practicó bajo la dirección del Gran Maestro Chime Dorje. A los 22 años fue encarcelado durante la invasión china al Tibet y en prisión conoció a su maestro raíz Khenpo Munsel. Recibió enseñanzas y practicó en secreto logrando su realización espiritual. (*Fragmento biográfico del libro Mahamudra, autor: Garchen Triptrul Rinpoche) Al bajarse de la camioneta donde venía, acompañado de tres discípulos suyos, hizo brotar lágrimas de quienes en un momento de silencio sintieron llegar con él, el aire del amor y la compasión que se respira en su presencia. Las palabras no son suficientes para transmitir la emoción de conocerlo, pero parte de sus enseñanzas que queremos transmitir en esta entrevista, son un precioso regalo que merece expandirse sin fronteras.

¿Cómo 20 años de prisión sirvieron para trabajar el amor y la compasión?

Estar en la cárcel fue una gran experiencia. Pensaba una y otra vez en la ley del karma. Al principio había rabia pensando –por que a mí-. Lo que ayudó fue reflexionar que había muchas otras personas pasando por lo mismo en el mundo. Sobre todo meditaba en los defectos de la rabia, viendo que enfocarse en el malestar sólo iba a aumentar el sufrimiento. Además, en la cárcel muchos lamas nos enseñábamos los unos a los otros a recordar la ley del Karma, especialmente recuerdo a Khenpo Munsel, quien enseñaba que hay que conquistar esta emoción conflictiva. Mientras trabajábamos para la nación (Trabajos forzados para China), meditaba en que estaba purificando y apoyando a otras de personas y beneficiando al país; me entrenaba en acostumbrarme a las dificultados, porque si no conocemos las dificultades, no conocemos la felicidad. Estar en la cárcel fue una práctica para meditar una y otra vez en la compasión y el amor y es lo que continuo haciendo hasta el día de hoy, recitar mantras y desear que todos los seres sean felices.

¿Por qué para algunos es más difícil llevar a la práctica el amor y compasión en situaciones adversas?¿Esta sabiduría es karma de otras vidas?

Claro que el amor y compasión de esta vida están conectadas a otras vidas porque todo es una continuidad. Pero si no lo tenemos como huella kármica, no quiere decir que no podamos cultivar bodhichitta (Significa la mente altruista que desee beneficiar a todos los seres). De hecho, podemos obtener todo en esta vida, la mente de la iluminación, del amor y la compasión, sólo depende de nosotros y del trabajo realizado a través de la meditación. Tenemos que meditar en la ley de la causa y el efecto y observar el sufrimiento, dándonos cuenta cuál es su causa, que son las aflicciones y la raíz de ellas que es el aferramiento al yo. Cuando nos damos cuenta de que esta ley es verdad, automáticamente querremos abandonar este aferramiento y las emociones negativas. En este momento todos tenemos aunque sea una pizca de amor y compasión y lo que tenemos que hacer es que esto crezca. Además de la meditación, se puede practicar en relación a las personas que nos rodean, teniendo paciencia con nuestros amigos y amigas, queriéndolos mucho. Parte importante de la práctica consiste en ver nuestros propios defectos, más que enfocarnos en los de los demás y observar las aflicciones que surgen de la mente. Si tenemos amor y compasión nos damos cuenta también de que todos los seres tienen la naturaleza búdica y todos pueden volverse budas. Si comprendo mis aflicciones, puedo comprender la de los demás y no me enojaré cuando alguien me haga daño. Si no observo mi mente, no podré entender la de los demás.

¿Qué es el amor?

Esa sensación que sientes cuando piensas en tu mamá o lo que tu madre siente hacia ti, es el amor. Y cuando piensas en otras personas y dices “no la quiero tanto porque no es mi mamá”, esto es el aferramiento al yo, ésta es la ignorancia. El amor hacia la madre debemos aplicarla a todos los seres con ecuanimidad porque todos los seres han sido nuestras madres en alguna de las infinitas encarnaciones que hemos tenido desde un tiempo sin principio y todos ellos han tenido un amor inmenso con nosotros. En la práctica, por ejemplo, cualquier persona que encontremos, hasta un insecto, tratamos de generar esa sensación de amor, entonces inmediatamente queremos ayudarlo. A veces me encuentro con personas que no sienten ese amor por los padres o que no tienen ningún ser querido y estas personas sufren mucho porque no tienen un punto de referencia. Todo esto es un problema del yo porque el “yo” sin amor es duro como un hielo y la mente se vuelve obtusa. Recordemos una y otra vez la gran gentileza de nuestras madres.

¿Qué prácticas diarias pueden ayudarnos a expandir el amor y la compasión?

Al despertarnos es bueno recordar las joyas del refugio (Budha) (Maestro), Dharma (enseñanza) y Sangha (tribu) y les pedimos con toda la fuerza : -por favor háganme sentir amor- ; y generamos esta aspiración para que en el día todo lo que nos suceda nos apoye a sentir amor. Por ejemplo, salimos al trabajo y todas las personas que se crucen en el camino las percibimos como nuestra familia, también tratamos de hacer acciones positivas practicando la ética y no enojarnos, practicando la paciencia. Si tenemos amor, todas las acciones son buenas y se transformarán en Dharma.

¿Cuál es la importancia de tener un maestro espiritual en el despertar de el amor y la compasión?

Todos tenemos maestros durante la vida. Nuestros padres son nuestros primeros maestros porque nos enseñan las acciones positivas. Claro que hay una diferencia entre los maestros mundanos, quienes nos enseñan como manejarnos en el mundo, y el maestro espiritual. El segundo nos muestra el camino y qué ocurre si hacemos acciones negativas. Por eso, en las 37 prácticas del Bodhisattva se dice que hay que considerar al maestro espiritual más valioso que nuestro propio cuerpo, porque el amor y compasión que nos hace generar nuestro maestro nos va a acompañar vida tras vida hasta la iluminación.

Y, ¿Cuál es el rol de la sangha o tribu en la liberación del sufrimiento?

La sangha tiene amor y paciencia. Un verdadero sangha si le hacen daño está feliz. La sangha conoce la ley de causa y efecto y como la conoce, nos muestra el sendero para abandonar las aflicciones. Si no se tiene amor y compasión no se puede considerar así mismo como sangha. El amor de la sangha nos beneficia profundamente porque por ejemplo cuando en una familia la madre quiere a todos los hijos por igual, la familia es feliz. De la misma manera, si uno es sangha y quiere a todos los miembros de la sangha por igual, esto también va a ayudar a que los otros sean felices y se puedan apoyar en el sendero, recordando que todos tenemos formas distintas pero la misma esencia de la mente pura.

¿Cómo acompañar a los seres queridos que mueren?

Algunas prácticas que se pueden hacer para beneficiar a quien muere, que es lo más importante, son:
  • Meditar sobre Amitabha
  • Recitar la plegaria de Sukhavati ( el reino puro de gran gozo, la tierra de los seres nobles), aunque la persona no sea budista., pues igual recibe los beneficios.
  • Ordenar 4 miembros de la Sangha para recitar la plegaria de Sukhavati para que la consciencia mental del ser querido pueda renacer en una tierra pura. Si no los tienes, entonces dos y si no hay, uno solo puede hacerlo.
  • Meditar para que la persona no tenga aferramiento en el bardo.
  • Hacer ofrendas para los espíritus hambrientos, no solamente para la persona que murió porque éstos puedes querer agarrarla y no permitirle progresar. Entonces hay que hacer ofrendas de incienso, comida y luz para que la consciencia del difunto se vaya en paz.
  • Lo más importante es pensar: mi sufrimiento no está ayudando a mi ser querido en el bardo porque en este momento la consciencia siente lo que estamos sintiendo. Si lloramos no le ayudamos a pasar el estado intermedio. Lo mejor que podemos hacer es visualizarnos como la divinidad, como Tara.
  • Cuando la persona está en el estado intermedio, no te ve como eres. Entonces si te visualizas como un buda, la persona que murió que tiene apego a ti, ve a la divinidad y puede irse a una tierra de seres nobles.
Siempre es bueno tener imágenes de las divinidades cerca para recordarnos del no aferramiento al yo.

¿Qué percibió sobre Cóndor Blanco y qué mensaje nos deja?

Me sentí muy feliz en la montaña, es un centro maravilloso y las personas que están aquí tienen mucha experiencia y buen estudio. Me parece espectacular que haya condiciones externas duras, como mucho calor o mucho frío, porque las dificultades son muy preciosas cuando hay que trabajar duro por el Dharma (enseñanza). El consejo: tener amor y paciencia y soportar todas las dificultades que pasen en la montaña porque a través de ellas adquirimos conocimiento, sabiduría, eliminamos el karma negativo y no debemos tener duda alguna de esto. Pensar que cualquier trabajo que hagan en el centro no es para el beneficio individual, sino para todos. Recordar: Que todo lo que haga acá beneficie a los demás, al país y al mundo entero.  

Autora: Camila Baraya Shilayim


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