Vikrant Sentis: De las raíces a las alas.


Discípulo de Osho, psicólogo transpersonal, creador del Centro Experiencial que reúne a un equipo de psicólogos facilitadores de terapia primal orientada a sanar el niño interior. Muchos son los que vagan perdidos por el mundo, buscando algo que no saben qué es. Realizan sus actividades diarias sin un propósito claro; despiertan, desayunan, estudian, trabajan, se encuentran con amigos, familiares, vuelven a sus casas para dormir y comienza todo de nuevo. El tiempo corre, minuto a minuto pasa volando. El incansable tic-tac del reloj rememora al inconsciente el porqué de su existencia y cómo las personas viven sus días, pero son innumerables personas las que siguen sin escuchar el recordatorio debido a su propio ruido mental. Y en medio de esta tormenta, lo olvidan o simplemente desisten. No se esfuerzan en querer saber el sentido de su misión de vida y menos en cumplirla. Sin embargo, el que busca con el propósito de encontrar, lo logra. Ejemplo de ello es Vikrant Sentis, un hombre que pasó casi diez años de su vida buscando. Entre los años 1985 a 1994 básicamente estuvo envuelto en cualquier tipo de proceso de desarrollo personal que estuviera ocurriendo en Chile. Hizo todo en busca de su felicidad. Al comienzo de esa jornada era escultor. No se imaginaba que terminaría involucrándose con la psicología. Sin embargo, la vida trae muchas sorpresas y él se entregó a un camino totalmente diferente. Un camino que le llevó a ser discípulo de Osho en 1998. Se formó con una maestría en educación de adultos y desarrollo personal en psicología humanista existencial por la Universidad Northern Illinois, en los Estados Unidos. Para continuar su instrucción viajó por varios lugares del mundo. Se especializó en psicología transpersonal en la Osho Multiversity de Poona, India, y es miembro de la Asociación de Psicología Humanista y de la Somatics and Wellness Community, USA. Creó un proyecto pionero en el manejo de estrés y la orientación vocacional. Un momento que recuerda con las palabras “hoy encontré mi felicidad en el poder de compartir”. Lo que hoy en día comparte es lo aprendido trabajando con terapia y psicología transpersonal, apoyando a las personas a desarrollar una vida más feliz y plena. Durante el camino recorrido aún tuvo tiempo de escribir dos libros, “Beyond theLimits of Experience” y “Osho en el camino de Esalen a Poona”. Entre las experiencias que narra en sus obras contó varias historias de su vida entre los 17 a los 27 años, sorprendiendo al público americano con sus aventuras, prácticas y aprendizajes. Mención aparte merece el capítulo entero de uno de los libros dedicado a lo que vivió en Cóndor Blanco. Y es que a los 24 años Vikrant Sentis estuvo en la Montaña por primera vez, a donde llegó detrás de su novia que había ido para pasar dos semanas y se quedó. No pudiendo soportar el estar lejos de ella, se fue a buscarla. Al segundo día después de su llegada ella terminó con su relación. “Fue entonces cuando me enfrenté al demonio del dolor. Y gracias a esto, pude conocerme mejor”. Decidió quedarse en la montaña y se inscribió en todos los seminarios y cursos que estaban sucediendo. “Este pasaje de mi vida fue muy importante para mi crecimiento. Fue la primera vez que tuve una experiencia fuera del mundo sannyasin, de los discípulos de Osho”. No sabía entonces Vikrant que en enero de 2013 volvería a la reserva de Cóndor Blanco en el campamento de verano. El equipo de BE TRIBE tuvo la oportunidad de hablar con él antes de que impartiera un curso precisamente sobre el tema que lo había llevado a la montaña tanto tiempo atrás: sanar el niño interior. Ese fue el marco inicial del camino que abrió la puerta para que se decidiera a profundizar y enseñar sobre esa línea terapéutica. Su segunda obra, “Osho en el camino de Esalen a Poona”, fue la continuación de tales esfuerzos: el resultado de diez años de investigación sobre los orígenes de la psicología humanista y su transformación en psicología transpersonal. “La influencia de Osho en este proceso es principalmente la meditación. No importa qué tan avanzada y profunda es una terapia, si trabaja el cuerpo o con las emociones; si no deja al individuo en la puerta de la meditación, se transforma al final en un juego mental más”, explica Vikrant. Según el terapeuta, “cuando una persona permanece identificándose con el funcionamiento de su mente, puede permanecer en terapia toda la vida. Osho mostró una puerta de salida que fue la conciencia meditativa.” Antes de comenzar la entrevista, Vikrant remarca el concepto que Osho ya explicó: “El problema último es el funcionamiento de la mente en sí, no los contenidos que la mente tiene: el problema no es la autoestima, no son los conflictos con la madres, no es el bloqueo con la sexualidad. El problema real… es la identificación con esos problemas.” ¿Cuál es la diferencia entre la psicología transpersonal y la tradicional? La psicología transpersonal es para quien realmente quiere conocerse profundamente. La psicología tradicional es la sociedad en la defensa de sus propias fronteras, pues está orientada a adaptar al individuo a ella, siendo ella una enferma; así trata que la persona pueda desenvolverse de la mejor manera en una ambiente neurótico. Por lo tanto, quien acude a la psicología tradicional no llega con la intención de cambiar su vida o iniciar un proceso de crecimiento. La persona quiere sentirse mejor sin hacer absolutamente nada. Su motivación es no estar tan deprimida o tan infeliz. En cambio la psicología transpersonal envuelve ciertos aspectos de la espiritualidad. No la religiosidad sino la espiritualidad entendida como la relación del ser humano de tener la experiencia de unión con la vida, la existencia y con el todo. Entonces, cuando alguien es infeliz, ¿cómo se aborda desde la psicología transpersonal? Cuando hay un problema en la vida de alguien, no solo hay que observar el trabajo que la persona realiza, las relaciones con sus familiares o el lugar en donde vive. Hay que profundizar en conjunto en la profunda sensación de una separación existencial. La terapia transpersonal hace trabajo con la estructura de la personalidad, las emociones y el cuerpo. Y eventualmente lleva a la persona a la puerta del trabajo meditativo a través de la experiencia de ir más allá de la estructura del ego. ¿Por qué es tan importante la terapia? La mayoría de las personas necesitan de apoyo terapéutico. Es fundamental para quienes habitamos en una sociedad industrializada. Este es el primer paso de una búsqueda espiritual verdadera, pues es muy difícil trascender aspectos del funcionamiento del ego si éstos no fueron integrados previamente. He encontrado en mi trabajo a muchas personas que hace varios años vienen realizando trabajos espirituales, pero no han resuelto todavía aspectos básicos de sus relaciones como la sexualidad, la familia, el dinero y las emociones. Entonces, ¿cómo una persona puede prepararse para volar sin trabajar antes la relación con sus raíces? ¿En qué consiste esa separación existencial? ¿Cuándo ocurre? Cada ser humano nace con diversas necesidades, las cuales deben ser suplidas por sus padres. Y, obviamente, los papás están ocupados con sus propios conflictos y neurosis, razón por la que muchas veces dejan de percibir lo que el niño espera y requiere. En ese momento ocurre básicamente la separación entre la conciencia de lo que cada ser necesita con la intuición del “No Sufrir”. Para evitar sufrir se reprimen algunas de las necesidades, puesto que no son cubiertas, lo que finalmente termina por manifestarse en la relación con los familiares. Por ejemplo: en relaciones de poder o en forma simbólica por medio de la fantasía, el éxito y la fama. Todo esto son compensaciones de la falta de ciertas necesidades infantiles. ¿Qué hace entonces al respecto la terapia primal? La terapia primal permite acceder y re-experimentar los dolores emocionales que sucedieron en nuestra infancia debido a la represión y no satisfacción de las necesidades cuando se era niño. Y cuando lo hacemos, podemos movilizar nuestros recursos y potencial para satisfacer las necesidades verdaderas que en el fondo tenemos, no las simbólicas que nos engañan sino las reales. Cuando entro en contacto con mi propia realidad, mi corazón se abre para el contacto con el otro, recupero mi capacidad de sentir, recupero mi capacidad de volver a equilibrar mis propias emociones. Recupero mi capacidad de expresar la rabia, de expresar mi dolor a través de permitirme sentir el miedo. ¿Es más efectiva la terapia individual o la grupal? La terapia individual se imparte para ayudar a integrar y profundizar en la comprensión de patrones, mientras que la terapia grupal suele presentar una mayor efectividad en la transformación, pues la mayoría de los conflictos y bloqueos que cada persona tiene están relacionados con el otro. La terapia individual es más lenta, mientras que en la grupal la energía se multiplica por sinergia y pueden suceder muchos cambios en un fin de semana. En relación a la terapia grupal, ¿cómo ha sido el taller de sanar el niño interno aquí en la montaña Cóndor Blanco? Este trabajo de fin desemana que hacemos en Cóndor Blanco equivale aproximadamente a dos años y medio de terapia individual. Para equilibrar el proceso grupal con el individual se intensifica el trabajo colectivo y posteriormente se practica una terapia individual para explorar más la relación con los padres e interiorizar el trabajo en grupo previo. Una persona sana está abierta para la vida. Está abierta a todas las experiencias que su vida le puede traer; es una persona que es capaz de sentir, llorar y expresar rabia; es una persona que es capaz de establecer contacto con otro ser humano y estar abierta a este contacto. También tiene la capacidad de separarse cuando la necesidad de contacto está satisfecha y es capaz de permanecer en un vínculo interdependiente. Es decir, sin apego ni rechazo, porque no está a la defensiva ni con dependencia neurótica. Es capaz de disfrutar profundamente de su sexualidad en un contexto afectivo y también en contactos de sólo placer. Es una persona que es capaz de entregarse; es capaz de decir no cuando debe y de decir sí cuando quiere. Es una persona que se expresa creativamente, que es capaz fundamentalmente de disfrutar el fenómeno de estar vivo y no necesita de respuestas absolutas. No necesita de un sistema ideológico que explique todo en términos de sí mismo para estar bien. Que pueda decir: “¿Sabe qué? pues no lo sé”, y estar en paz.
“El problema último es el funcionamiento de la mente en sí, no los contenidos que la mente tiene: el problema no es la autoestima, no son los conflictos con la madre, no es el bloqueo con la sexualidad. El problema es la identificación con esos problemas.”
Una persona sana es capaz fundamentalmente de disfrutar el fenómeno de estar vivo y no necesita de respuestas absolutas, ni de un sistema ideológico que explique todo en términos de sí mismo. Que pueda decir: “¿Sabe qué? No lo sé”- y estar bien.”

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