Un viaje que Transforma


Me decidí hacer este post para contar sobre la maravillosa aventura que es viajar.La importancia, el placer y la magia que está en hacer las maletas y cambiar de lugar por unos días, semanas o para toda la vida.

Viajar para mí es un estilo de vida…

Mis amigas me preguntan como que viajo tanto. Sea por el tiempo o por cuestión financiera, la respuesta siempre es la misma: ¡Prioridad! Tampoco viajo tanto, es solo que mientras todo el mundo está saliendo a cenar y comprando ropas…¡yo estoy viajando! Y siempre vale la pena!

Mi último viaje fue para Perú. Voy aprovechar también para poner fotos y contarles de la experiencia por allá.

Siempre que estoy de viaje pienso en como esto es algo nutritivo, renovador y lleno de vida. Observo que las personas en general cuando están afuera de su ciudad, o aún más allá, lejos de sus países, se quedan más libres a ser lo que quieren ser. Pierden un poco las referencias emocionales de alrededor y se desprenden de muchas cosas. Un viaje es un gran escenario para conocerse y experimentar. También dentro de un viaje se tiene la sensación de querer “aprovechar el tiempo”. Cada día es un día planeado, lleno de expectativas y cada segundo vale mucho. Creo que sería de gran utilidad llevar esa actitud por la vida, por lo mismo me gusta pensar que la vida es eso mismo: un viaje por algún tiempo, que no sabemos cuándo durará, o incluso si algún día se termina, pero por eso se debe vivir de la mejor manera posible, el camino que elegimos y nunca decidirnos por algo más o menos.

Cuando vuelvo de un viaje, vuelvo muy diferente, en buen sentido. Siento que observo cada vez más cuanto soy influenciada por mi cultura, que amo y agradezco. Desde un simple abacate (palta) que comemos dulce en Brasil y aprendemos a comer salado en otros lugares, hasta nuestros pensamientos y la manera de mirar al mundo.

Sobre Peru:

Es siempre bueno conocer lugares que agreguen algo.

De Peru puedo decirles que, igual que India, fue de los lugares que más me entregaron. Claro que tiene una de las sétimas maravillas del mundo, pero tiene mucho más que eso! Y este tipo de información puede ser encontrada en muchos sitios del Google.

Pero lo que quiero compartir es otra cosa. Algo bello que tiene Perú es que es un pueblo fuerte, colorido, con una linda historia que está muy presente en la cultura latina. Además de haber creado un imperio dorado impresionante, puedo ver mucho de mí allí. Es distinto de viajar a India, que te abre hacia un mundo nuevo y nuevas posibilidades, pero aún muy lejos de nuestra realidad. Como, por ejemplo, ver monjes que por sí solos deciden vivir en monasterios desde los 5 años de edad y tener una vida dedicada a la práctica espiritual, lo que es increíble.

Pero no en Perú, allí es algo que se acerca más a nosotros. Es como rescatar una parte de nosotros perdida de hace mucho tiempo atrás. Reconocer las raíces de nuestra propia cultura que, de alguna manera está muy conectada a aquella. Y además entender que lo sagrado de la vida va mucho más allá que una religión, pero de incluso así percibir todas ellas. Aquí existe una creencia basada más en la tierra, el Sol, la Luna, la naturaleza y los elementos. Es mucho más práctico y sencillo, pero siempre profundo. Todo está sobre la base de la convivencia armónica y el reconocimiento de lo sagrado en el mundo de las cosas simples.

Además, están todos los misterios acerca del lugar, que nos llevan a pensar en cómo aquellas piedras, que hoy no conseguiríamos cargar ni con toda parafernalia que tenemos, se quedaron tan bien puestas y a tantos metros de altura. Tanto en Machu Picchu, como en Ollantaytambo. ¡Es impresionante!

La energía que se siente en eses lugares es realmente increíble. Saber de cosas como que en Ollantaytambo, se reunían pueblos de todos las partes para hacer cambios comerciales, ofrendas sagradas y etc. y uno conocer todo eso e imaginar que lo que estás viviendo es una maravilla, casi un viaje en el tiempo.

Además de toda la parte turística e histórica, creo esencial poder contribuir, un poquito que sea, con el país que visitamos y poder hacer parte de algo de allí.

Fui parte de este viaje participando de una organización que llama Cóndor Blanco. Una organización bien especial que cambió mi vida, pero eso lo contaré en otro momento.

Una parte de esa organización es la Fundación Cóndor Blanco y, junto al grupo que seguía el viaje, paramos por 2 días en una tribu indígena del linaje de los Q’eros. Conocimos dónde viven, sus costumbres, comida y dialecto. Nos recibieron a más de 5 mil metros de altura con música y belleza! Regalamos a sus niños materiales escolar, juguetes y dulces. Tuvimos también la oportunidad de ver una parte de Perú menos influenciada, además de vivir experiencias impactantes y bellas. Entre ellas, una ceremonia de abundancia, a la cual ofrecemos nuestras intenciones, hacemos pedidos personales y también para el planeta. Todo eso delante a la Montaña de Ausangate donde el silencio y la paz son serenos y benditos.

Culturalmente hablando, lo que más me gusto fue la manera como utilizaban los calendarios, siempre atentos al solsticio y al equinoccio. Todo de acuerdo a la naturaleza, respetando las estaciones y la época cierta para cada cosa. Las piedras tenían elevaciones y de esa manera tenían las informaciones solares necesarias. Los templos de adoración al Dios Sol han sido transformados en iglesias. Las mismas, en su gran parte, hechas con piedras traídas de lugares sagrados y templos solamente construidos con piedra, pero, que aún mantienen su belleza.

Por las ropas que utilizaban, se notaba la riqueza de los nobles de la época y también la diferencia que existe hoy en día. Había mucho oro, que se utilizaban para hacer ofrendas y estatuas de los Dioses. La mayoría de estos objetos fueron llevados para Europa, derretido y transformado en barras de oro. Así nace la expresión española “Eso vale un Perú”, usada para cuando algo es muy valioso.

Las puertas son otra cosa que me detuvo la atención, una más bella que la otra y muy bien conservadas!

En este viaje a Perú rescaté algo importante, a través de observar la mirada de un pueblo sufrido, pero también fuerte y sabio. Y es la fuerza de voluntad. Agradecer y seguir adelante– pase lo que pase – ya que el viaje por estos lares es todo un misterio. Mágico, loco, intenso, lleno de aprendizajes y alegrías!

También me recordó la importancia de agradecer. Siempre agradecer porque siempre existen motivos para eso. Me hizo rescatar el encanto por la vida, por sus altos y bajos y también una capacidad de poder mirar a eso todo de manera suave y comprensiva. Más madura, quizá.

Solo tengo a agradecer por ese país que abrió sus puertas y por sus guías que, aún que hablan por mucho tiempo de lo mismo, hablan apasionadamente de sus historias. Agradecimientos a Cóndor Blanco, por hacer posible el viaje y a la naturaleza linda y grandiosa que nos recibe y encanta en todos los rincones del mundo.




Shen-yirai – Luisa Moreira Ciantelli




Dejar un comentario



Recibe las Novedades de Cóndor Blanco en tu email!